Día 146: Poder de la Intuición.

Día 146: Poder de la Intuición.

Haz de cuenta que  hoy dos personas están compitiendo para ser tu asesor personal. El primero, cuyo nombre es Fang, llega vestido con ropa de trabajo impecable, lleva un maletín lleno de carpetas perfectamente organizadas y responde eficientemente a todos tus mensajes de correo… al instante…, a través de  su BlackBerry. Es alto, tiene una voz clara y potente, sobretodo a la hora de plantear sus creencias  respecto de cómo manejar su tiempo. El currículum de  este sujeto es impresionante, una formación fantástica y una experiencia envidiable. El otro candidato, se llama Fing y llega vestido con pantalones cortos, una camiseta y un tatuaje de color rosa. Al preguntarle por su falta de formalidad, se sonríe, si le pides una respuesta rápida te abraza…en fin, sus antecedentes son sencillos, nada que lo haga destacarse.

¿A quién contratarías?…sí,  eso es lo que yo pensaba, también.

Fang  es mi conciencia social, el lado izquierdo de mi cerebro,  la mente analítica y muy educada. Fing es el aspecto perverso, desobediente de mi ser, que al parecer nunca evolucionó semántica ni lógicamente y, no entiende cómo se hacen las cosas por aquí, es el lado derecho de mi cerebro, la mente creativa. Fang es cauteloso y suspicaz, mientras que Fing hace caso omiso de todas las precauciones en la búsqueda de experiencias cognitivas atractivas.

Por muchos años, sólo empoderé a Fang, pero después de un par de décadas descubrí algo sorprendente y era que siempre escuché a Fang, pero quien tenía realmente razón era Fing.

Cuando las personas que me consultan me dicen que necesitan encontrar su “voz interior”, sospecho que hasta entonces sólo han escuchado a la voz fuerte, lógica y convincente  de Fang, con sus argumentos, creencias y soluciones “propias”, pero que en realidad son una mezcla entre lo que decían, pensaban y hacían los padres, los maestros, los  sacerdotes, el entorno, etc. Esta voz es tan reverberante en la mente que siempre se oye primero, pero  no es la que lleva a la realización…  siempre se tiene la sensación de haber algo más que está golpeando nuestra psiquis, una pequeña vocecita, muy tenue, poco impresionante y por lo tanto, percibida como poco confiable y que sin embargo, es la que nos reporta las mayores satisfacciones.

La verdadera sabiduría  es tan diferente de lo aprendido a través de los años, pero si aún no la reconoces,  para que comiences a comparar entre tu Fang y tu Fing, ten presente que la sabiduría es sensorial, no verbal, como si sintiera algo, como una idea, como un pensamiento vago y sutil, no es una voz del más allá, ni del más acá.

Así que si te estás preguntando si la elección es prudente o no, no busques en tu mente  un argumento racional. En su lugar, mantén la atención en lo que sientes en el cuerpo y en las emociones que surgen de ti. Cuando algo no está bien para ti, sentirás una sensación desagradable. La sabia elección conduce a sentimientos de liberación e incluso alegría.

La sabiduría  siempre está calmada, no siente miedo, no grita como Fang ”¡Hazlo a mi manera!” . Si no lo oyes, entonces, comienza a respirar profundamente y centra tu atención interna en el pecho, que es donde este amigo se encuentra sonriente esperando en silencio. De pronto te sentirás guiado a hacer cosas inesperadas.

La sabiduría es voluntaria, no forzada, jamás nos obligará a cooperar. Fang siempre dice “¿y eso es lo que quieres?, jajajajaja, estás loca(o), ¡no te lo mereces!”. Si ocurre esto, detente y pregúntate si en realidad quieres continuar generando esa misma energía y luego respóndele a Fang que en realidad, no sólo te mereces eso, sino mucho más, da lo mismo si para conseguirlo cometes errores, es el modo más rápido de aprender a lograr lo que uno quiere.

Fang odia a Fing porque es demasiado adorable, esperanzado y lleno de valor irracional…jajajajajajajaja.

Después de muchos años, mi Fang que era un hombre vestido de negro, pelo engominado, serio, intolerante y autoritario, se encontró con mi Fing que era una “chascona” de pelo largo, crespo y hippie, sonriente y que amaba a todos verdaderamente y desde el corazón…lo primero que hicieron fue mirarse a los ojos y luego, ambos se mataron de la risa…a carcajadas en realidad.

Con cariño,

Fabiola.

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