Uf!, qué semanas más intensas, corriendo de un lado a otro, barajando posibilidades, decidiendo opciones, creando alternativas y fluyendo…a la perfección, por cierto. Entonces era inevitable que se produjera este contraste…el de darse cuenta que no todo depende de ti y que por más esfuerzos que inviertas en conseguirlo, quizás no es como uno quiere que sea.
¿Qué pasa cuando descubres que lo que solías hacer, la costumbre, tu rutina, tu estilo de vida, tu entorno provisto en algún momento por ti mism@, ya no te es natural y por más intentos que hagas simplemente no fluye a la par contigo para expandirte hacia lo nuevo, hacia lo que estás deseando en tu vida?
Si lo llevo a un ejemplo, sería algo así como un partido de tenis, me llega la pelota y yo la devuelvo y el juego fluye naturalmente como si fuese número uno en ese deporte, pero de pronto la pelota me llega desviada y con intención…lo obvio sería correr para continuar con la fluidez del partido, pero la disyuntiva es:
Para evitar perder y, no necesariamente para continuar con el juego…o…para continuar, aún forzosamente jugando porque fue entretenido hasta ese momento en que te haces consciente de esta situación.
Bien, yo llegué a la siguiente conclusión:
Comprender sin dolor que todo tiene su ciclo, que todo cumple con ser un aprendizaje y que, aún dolorosamente, lo que deja de serlo, simplemente se transforma y transforma tu vida. Lo importante es no forzar nada, aprender a cultivar el desapego, pero no desde la indiferencia, sino que desde el agradecimiento, del perdón y definitivamente desde el Amor. Que insistir en lo que comienza a resultar poco natural, sólo puede causarnos lo contrario de lo que buscamos, nada de felicidad, y entender que finalmente lo que realmente nos corresponde vivir no lo debemos buscar tan afanosamente, sino que bastará con desearlo y estar atent@ a cuando aparece…en el aquí y en el ahora, osea estando conscientes.
Reaccionando de esta forma frente a lo que “no nos está funcionando como antes solía serlo”, es un modo muy orgánico de vivir la vida…es verdad, uno se hace la vida, pero ella también tiene un ritmo de altos y bajos, frente a los cuales no puedes elegir.
Sin embargo, lo que sí puedes escoger es la de rescatar el mensaje de la incomodidad y procesarlo hasta comprender el sentido de su ocurrencia, pues nada es casualidad y todo causalidad. Lo importante es no aferrarse a continuar con la tortura, por el contrario, deslígarse y fluír hacia el Bienestar, la Placidez y la Alegría.
Finalmente, ten confianza y paciencia que todo lo que tenga que ser… será de todas maneras…sólo estén despiertos a ese instante mágico que el Universo nos brinda, no vaya a ser cosa que por estar desconcentrados se pierdan esa oportunidad.
Con cariño,
Fabiola.