Se me terminaron las tarjetas de presentación y estoy en conflicto por que no sé qué poner en ellas… “¿QUÉ QUIERES QUE DIGA?”, me preguntó el diseñador gráfico…”CÓMO QUE QUÉ “, dije yo…”YA EMPEZAMOS CON PROBLEMAS”, pensé yo.
Terapeuta, Ingeniero Comercial, Ser Humano, Mujer, Madre, en fin, me niego a escoger categorías o cajitas virtuales que calcen con lo que soy, con lo que hago, con lo que pienso y con lo que digo.
Entiendo el propósito práctico y la necesidad que muchos puedan tener de hacer uso de “adjetivos indicativos”, pero acaso ¿nadie más ha notado lo impreciso que son las categorizaciones? …y entonces, ¿porqué debemos someternos a este tipo de limitaciones?…¡lo encuentro absurdo!
¿Soy Ingeniero Comercial, Terapeuta Holístico, Mamá y/o Soltera Reciclada solamente?, ¿estoy de acuerdo en pertenecer a la lista de las rebeldes, abstractas, surrealistas ilustradoras de la realidad? o ¿ soy una mujer competente y actualizada aplicando mis habilidades y potencialidades?, seré ¿morena o trigueña o pelirroja?, ¿femenina, delicada, delgada y pequeña o alta y robusta?, ¿trabajólica o relajada?.
En mi opinión, dependiendo del momento y de las circunstancias, del lugar en que me encuentre y a la dirección del viento, yo resulto ser muchas de estas, sino todas y muchísimo más e incluso, a veces algunas pocas o simplemente ninguna…
Entonces, aquí estoy frente al diseñador gráfico, pensando en que debo seleccionar una sola categoría… acotar, limitar…y de pronto me estoy sintiendo mareada de tanto pensar en “LA ÚNICA PALABRA QUE ME DEFINA”.
Son muy pocas las alternativas, las descripciones son muy pobres, las opciones no incluyen todo lo que soy, ni reflejan lo que hago y, por último, las que mejor me definen son contradictorias y podrían hacer creer que necesito de medicamentos.
Una palabra, unas 5 ó al menos unas 15 palabras…pero cual de todas es la que se identifica con lo que soy y hago… Qué importa si soy liberal, conservadora y metafísica, vegetariana con deseos de comer carne y tomar café; ni de la derecha, ni izquierda ni del centro, todas y ninguna a la vez.
Reclamo mi derecho a ser voluble, compleja, a tener claridad mental aunque por momentos dudo de todo, a ser fuerte y vulnerable, a ser soltera pero comprometida en mis relaciones, a ser anarquista y pacifista, racional abstracta, una madre aniñada, femenina con harto Yang, estudiante de la vida con algunas certificaciones extraordinarias en experiencias, algunas macabras y otras maravillosas, incapaz de pertenecer a un grupo pero creyente absoluta en la fuerza del Todo. Soy un ser multifacético, siempre en reinvención, creo mi historia personal en la medida que voy avanzando y mis decisiones están orientadas hacia lo que me hace sentido y, que tienen que ver con el Amor, el Bienestar y la Evolución.
Defiendo mi derecho a estar en constante evolución, a mutar en cada impulso de expansión que me brinda la Vida y, aún así, a ser absolutamente estable y confiable.
Soy sofisticadamente simple, abundantemente sencilla, comprometidamente libre, paciente, resiliente y resistente para trabajar hasta el cansancio en lo que representa mis creencias y, aún así, encontrarme por momentos riendo a carcajadas de la noticia más banal por simple y absoluta ociosidad.
Te aseguro que no soy nada de lo que pongo en los formularios de inscripción, en las encuestas, en las entrevistas, en los test. Vivo al borde de mí misma, soy una constante obra de arte en desarrollo hasta mi muerte.
Entonces, quiero que mi tarjeta diga: una persona sensible, un alma encarnada, un espíritu inviolable, un organismo complejo y un individuo que intenta día a día mantener la mente abierta y libre de prejuicios para lograr integrar todas las anteriores y, que a la vez se brinda a otros para ayudarles a reconectarse consigo mismo…
…y si les pongo…Con Cariño, Fabiola…¿será muy loco?